jueves, 30 de mayo de 2019

Confieso



La falta de tus besos me obliga a escribirte estos versos. Y es coherente, pues tu ausencia es tristeza, tristeza que no tiene más remedio que convertirse en poesía.

Confieso que he intentado dejar de pensar en ti, pero resulta, que dejar de pensar en ti es como quitarle el brillo al mar o a los pájaros su dulce cantar. Entendí que es una lucha que no puedo ni quiero ganar. En realidad no, no quiero dejar de pensarte, de extrañarte, de añorarte, no quiero, y no puedo. ¿Cómo podría, si tu vida le da sentido a la mía?

La falta de tu piel duele hasta lo más profundo de mi ser. Duele igual que esa injusticia que no sabes explicar, duele como ese tango olvidado, como la libertad perdida, como el bolero más triste. No estás, es verdad, pero sin estar existes en mí con la fuerza de un vendaval.

Confieso que he aprendido a amarte aun sabiéndote lejos, me fortalezco con el recuerdo de tu clara sonrisa, el brillo de tus profundos ojos. Es mejor amarte así, desde lejos, porque no quiero la quietud de tus pasos a mi lado, solo quiero la fuerza de tus alas iluminando más que mi mundo, para que algún día encuentres en mí el lugar en el que quieres descansar.

Confieso que vivo con este amor, he aprendido a soportar la falta de ti, a encontrar en tu ausencia inspiración, a hacer de este amor una fantasía que hoy llega a ti en forma de poesía. 

jueves, 2 de mayo de 2019

Ojalá


Ojalá que este poema te encuentre donde quiera que estés, y sea un bálsamo que cura las heridas. Ojalá que las palabras que duermen en tu silencio se atrevan a nacer y darle vida a esa voz, que la guerra silenció. 

Ojalá que la fuerza de tu sangre te lleve hasta ese lugar con que sueñas, ese lugar con olor a campo, que tiene sembrado en su tierra semillas de café, ese lugar que está cobijado por el verde que amas, y que hoy no es más que una triste lontananza.

Ojalá que esos pasos que has dado, y que por muchos han sido olvidados, te lleven al sitio al que quieres volver. Ojalá que la lluvia sea una bendición para que florezca la tierra, y no el enemigo que amenaza tus noches en la soledad de la ciudad.

Ojalá encuentres el sosiego. Ojalá llegue tu libertad. Ojalá dejes de cargar el peso de las injusticias que ni siquiera te pertenecen. Ojalá puedas volver a dormir en paz. Ojalá, caminante, puedas abandonar ese camino errante al que te obligaron  a pertenecer.

Ojalá que este poema te encuentre donde quiera que estés, y te haga saber que los sueños que tienes por cumplir te siguen esperando, y que es a ese camino al que debes volver…donde quiera que estés, donde quiera que estés.