Luna, compañera dame el canto que supere el llanto, porque al final los poemas no resultaron tanto.
Luna, dame el secreto del sosiego. Guardiana de mis noches, entre tú y yo ya no quedan más reproches.
Luna mía, inmóvil, eterna, pasiva, ríe en ese cielo en donde se esconde el secreto, el secreto fiel de los deseos más profundos de mi piel.
Luna, dame la palabra perfecta, que el tiempo sea mi cómplice y que este momento sea eterno.
Luna, dame la música perdida, la palabra no dicha, el abrazo que jamás se dio, y cura lo que el olvido jamás reparó.