Me dirijo a ti a través de estas
palabras, que siempre son y serán la práctica más honesta de mi vida.
Muchas
veces me pregunté: ¿cómo se sentirá realmente estar sin ti?, y no me refiero a
las incontables veces que, en un acto de orgullo te fuiste de mi vida, y luego, con
tres sonrisas mutuas, estabas nuevamente como huésped eterno de mi casa, sino
al hecho de despoblar nuestro pequeño país de tu humanidad. Debo confesar, que
después de tanto camino andado no era una posibilidad.
Sin embargo, hoy es una realidad
y te digo que ni la inmensidad de la ciudad, que me golpea directo a la cara basta para calmar a la misma vida desde que no estás. Sabes; no se siente como
aquellas veces en que jugué al amor con alguien más y sentí morir. No. Pues
todo antes y después de ti fue una distracción al corazón. Esta vez es
distinto, la vida sigue, y sigue con todo su esplendor, con los pequeños
triunfos y derrotas diarias, con las cotidianidades, con los reveses, con los
insomnios, con las canciones, con las sonrisas compartidas, con el malgenio,
con mi buen humor, con la felicidad como primera meta, sigue, y sigue con
fuerza, con la oficina, con los adorables amigos, con los libros, con las
tertulias, con los restaurantes al medio día (en el que me vuelvo insoportable porque
nada me gusta). Sigue siendo esa vida, que
conoces mejor que yo, pero esta vez a ciencia cierta sin ti.
Hubo un tiempo en el que todos
mis pasados y futuros, tenían inicio y fin en ti, pero el futuro se empezó a
tornar gris, se volvió incierto, y te convertiste en pasado sin futuro. Eso
eres ahora, solo el pasado; ni siquiera un recuerdo constante, porque intento
con todas mis fuerzas no pensar en ti, no quiero que estés transitando mis
minutos, ni mis horas, y menos que te conviertas en anhelo. No, no quiero que
seas el anhelo de lo perdido, solo quiero que seas ese pasado que de ahora en
adelante no mencionaré.
Hoy acaba julio y, con él, esta
vida contigo, esta historia tal vez mal escrita. Quizá éstas sean las últimas
palabras que dedico a tu vida. Soy honesta, y te digo que duele que no estés,
duelen las canciones, duele un día lindo, un día oscuro, pero no permitiré que
seas el recuerdo, solo serás pasado, porque tú decidiste cambiar nuestro futuro
soñado por volar en otro cielo, en el
que no hay lugar para mis alas. Adiós
julio.
Felicitaciones hija, muy buena inspiración!!! Definitivamente sigues conservando tu lado romántico y sensible.
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