miércoles, 23 de octubre de 2019

Puente




“Porque un puente, aunque se tenga el deseo de tenderlo y toda obra sea un puente hacia y desde algo, no es verdaderamente puente mientras los hombres no lo crucen. Un puente es un hombre cruzando un puente, Che”.  
                         Julio Cortázar.

  
¿Me creerás si te digo que mi mejor manera de quererte es callar todo lo que mi corazón guarda?

Así lo he decidido. No más palabras esperando a ser dichas. Prefiero silenciarlo todo. Liberarte de las oraciones construidas con dolor, con amor, con recuerdos, con millones de anhelos. Por fin, mi prosa te deja libre, aunque siempre serás inspiración.

En realidad, es la manera más honesta de sujetarte la mano, porque de este modo, podrás volar sin pensar en mí, sin pensar en lo que hoy dejas aquí. Podrás olvidar la nostalgia de mis amaneceres. Hoy callo mis canciones para que cantes otros sones.

En este punto de nuestra vida ya no indago en el porqué. Ya no quiero decirte que duele que no estés, que camino sola por ese puente que pensé tú cruzarías. Hoy lo mejor es callar, callar que siempre pienso en ese paso que diste, porque de hecho, sí lo hiciste, pero decidiste ir por el costado, y el puente quedó sin uno de sus caminantes.

Esta manera silenciosa de quererte es la más honesta, porque ya no está cimentada en las pretensiones, porque entendí que para ti no es suficiente el hecho de caminar por un puente, lo que deseas es volar por todos los cielos existentes, por eso prefiero caminar silenciosamente, mientras te veo el cielo cruzar.

miércoles, 31 de julio de 2019

Adiós julio


Me dirijo a ti a través de estas palabras, que siempre son y serán la práctica más honesta de mi vida.

Muchas veces me pregunté: ¿cómo se sentirá realmente estar sin ti?, y no me refiero a las incontables veces que, en un acto de orgullo te fuiste de mi vida, y luego, con tres sonrisas mutuas, estabas nuevamente como huésped eterno de mi casa, sino al hecho de despoblar nuestro pequeño país de tu humanidad. Debo confesar, que después de tanto camino andado no era una posibilidad.

Sin embargo, hoy es una realidad y te digo que ni la inmensidad de la ciudad, que me golpea directo a la cara basta para calmar a la misma vida desde que no estás. Sabes; no se siente como aquellas veces en que jugué al amor con alguien más y sentí morir. No. Pues todo antes y después de ti fue una distracción al corazón. Esta vez es distinto, la vida sigue, y sigue con todo su esplendor, con los pequeños triunfos y derrotas diarias, con las cotidianidades, con los reveses, con los insomnios, con las canciones, con las sonrisas compartidas, con el malgenio, con mi buen humor, con la felicidad como primera meta, sigue, y sigue con fuerza, con la oficina, con los adorables amigos, con los libros, con las tertulias, con los restaurantes al medio día (en el que me vuelvo insoportable porque nada me gusta).  Sigue siendo esa vida, que conoces mejor que yo, pero esta vez a ciencia cierta sin ti.

Hubo un tiempo en el que todos mis pasados y futuros, tenían inicio y fin en ti, pero el futuro se empezó a tornar gris, se volvió incierto, y te convertiste en pasado sin futuro. Eso eres ahora, solo el pasado; ni siquiera un recuerdo constante, porque intento con todas mis fuerzas no pensar en ti, no quiero que estés transitando mis minutos, ni mis horas, y menos que te conviertas en anhelo. No, no quiero que seas el anhelo de lo perdido, solo quiero que seas ese pasado que de ahora en adelante no mencionaré.
   
Hoy acaba julio y, con él, esta vida contigo, esta historia tal vez mal escrita. Quizá éstas sean las últimas palabras que dedico a tu vida. Soy honesta, y te digo que duele que no estés, duelen las canciones, duele un día lindo, un día oscuro, pero no permitiré que seas el recuerdo, solo serás pasado, porque tú decidiste cambiar nuestro futuro soñado por volar  en otro cielo, en el que no hay lugar para mis alas.  Adiós julio.




jueves, 30 de mayo de 2019

Confieso



La falta de tus besos me obliga a escribirte estos versos. Y es coherente, pues tu ausencia es tristeza, tristeza que no tiene más remedio que convertirse en poesía.

Confieso que he intentado dejar de pensar en ti, pero resulta, que dejar de pensar en ti es como quitarle el brillo al mar o a los pájaros su dulce cantar. Entendí que es una lucha que no puedo ni quiero ganar. En realidad no, no quiero dejar de pensarte, de extrañarte, de añorarte, no quiero, y no puedo. ¿Cómo podría, si tu vida le da sentido a la mía?

La falta de tu piel duele hasta lo más profundo de mi ser. Duele igual que esa injusticia que no sabes explicar, duele como ese tango olvidado, como la libertad perdida, como el bolero más triste. No estás, es verdad, pero sin estar existes en mí con la fuerza de un vendaval.

Confieso que he aprendido a amarte aun sabiéndote lejos, me fortalezco con el recuerdo de tu clara sonrisa, el brillo de tus profundos ojos. Es mejor amarte así, desde lejos, porque no quiero la quietud de tus pasos a mi lado, solo quiero la fuerza de tus alas iluminando más que mi mundo, para que algún día encuentres en mí el lugar en el que quieres descansar.

Confieso que vivo con este amor, he aprendido a soportar la falta de ti, a encontrar en tu ausencia inspiración, a hacer de este amor una fantasía que hoy llega a ti en forma de poesía. 

jueves, 2 de mayo de 2019

Ojalá


Ojalá que este poema te encuentre donde quiera que estés, y sea un bálsamo que cura las heridas. Ojalá que las palabras que duermen en tu silencio se atrevan a nacer y darle vida a esa voz, que la guerra silenció. 

Ojalá que la fuerza de tu sangre te lleve hasta ese lugar con que sueñas, ese lugar con olor a campo, que tiene sembrado en su tierra semillas de café, ese lugar que está cobijado por el verde que amas, y que hoy no es más que una triste lontananza.

Ojalá que esos pasos que has dado, y que por muchos han sido olvidados, te lleven al sitio al que quieres volver. Ojalá que la lluvia sea una bendición para que florezca la tierra, y no el enemigo que amenaza tus noches en la soledad de la ciudad.

Ojalá encuentres el sosiego. Ojalá llegue tu libertad. Ojalá dejes de cargar el peso de las injusticias que ni siquiera te pertenecen. Ojalá puedas volver a dormir en paz. Ojalá, caminante, puedas abandonar ese camino errante al que te obligaron  a pertenecer.

Ojalá que este poema te encuentre donde quiera que estés, y te haga saber que los sueños que tienes por cumplir te siguen esperando, y que es a ese camino al que debes volver…donde quiera que estés, donde quiera que estés.


lunes, 1 de abril de 2019

Nostalgia



El reloj marca las tres, y el día se va tornando eterno. La lluvia poco a poco se  adueña de la ciudad, incluso del sol reciente. Ya no son las tres,  y llevo el peso infinito de las horas de este día que parece no tener final. 

Pienso en esta nostalgia que viene con la lluvia,  el día ahora es gris, intento una o dos palabras sin sentido, y al final todo conduce a ti.

Cierro los ojos e intento disfrutar del agua atacando mi ventana, quiero conservar en mi memoria la melodía del cielo cuando llora, y nuevamente llega tu imagen como un invitado inesperado a poblar también este recuerdo.

Estoy en casa, releo mi libro favorito, suena en la radio esa canción que ahora odio, la lluvia no  cesa, y la reminiscencia de ti se niega a marcharse, aun cuando tú nunca aprendiste el camino a esta morada.

Ha caído la noche,  y la lluvia sigue orquestando tu ausencia.  El reloj ahora marca las diez, y duele en la piel el que no estés.  



lunes, 18 de marzo de 2019

Mujer




A mi madre; a mis amigas; a las amigas que se convirtieron en hermanas; a aquellas mujeres que aman, que odian, que luchan, que son felices, que son infelices. A las mujeres que conozco, y saben gritar justicia, a las que me faltan; a las que admiro; a las sencillas; a las grandes. A mí.


Maravillosa mujer, que tantas veces te has estrellado contra el asfalto, te pones de pie, limpias tus heridas, y detienes el llanto. Apareces sentada en lo más alto de la nube formando el arrebol del universo. Haces que todo lo que ayer fue mentira, hoy sea cierto.

Mujer, pasas la vida entera apagando incendios, cuando en realidad eres fuego eterno.

Mujer, tú que empapada en llanto recitaste la elegía de tus muertos, despiertas enseguida a la vida, ofreciendo a la tierra lo que queda de tu alegría.

Mujer valiente; mujer fuerte, mujer madre, mujer sin hijos, bella e inmensa mujer, aunque a veces sientes que no puedes sumar más dolores, y tu boca se encuentre más que cansada de los sinsabores, tus ojos son la puerta con que se inicia el sendero de la libertad, y tu cuerpo resulta ser una obra de arte que no tiene ni principio ni final.

Mujer de cristal, mujer de fuego, mujer de hierro, mujer de piel, mujer cantora, mujer poeta, mujer valiente y temerosa, tus palabras son conjuro y tus silencios cábala, aun cuando te crees rota, eres la base del cielo y la fuerza del firmamento, sin ti se detiene el tiempo.   



sábado, 9 de marzo de 2019

lunes, 4 de marzo de 2019

Sin nombre...





Juguemos al amor dijiste, y te seguí. Seguí uno a uno tus pasos, tus caminos, tus lugares, tus canciones, tus tristezas, tus alegrías. Escuché cada una de tus notas, visité tus calles, fui la pluma que escribió en el lienzo de tu piel, aposté por ti y jugué al amor.  Te vi ser pequeño y ser el más grande, hubo noches en que fui testigo de cómo conquistabas el universo, y también vi cómo fuiste infierno.  Me senté a contemplar desde esa esquina del mundo que me ofreciste el paso de los días, los meses y los años, ese innombrable tiempo,  tiempo que sin piedad, sin bondad,  dejó sin cielo todas las estrellas que juntos contamos.

Yo, la fiel pasajera de ese tren desbocado que fue tu amor, quise ser la espada con la que libraras todas tus batallas. Fui guerra, fui dolor,  fui el alma de una noche triste,  fui esa nostálgica melodía que compusiste,  fui el delirio de tu voz en los días de confusión, tantas cosas fui. Y juntos fuimos, fuimos sombra buscando la luz, fuimos la arena en donde descansó ese infinito mar de nuestra complicidad, fuimos ese sueño eterno sin cumplir, fuimos horas y canciones, lágrimas y risas, días azules, días negros, días blancos,  y hoy nada queda de ti ni de mí.     

Y sí, tuvimos un gran juego, una gran partida, pero los dados del destino no estuvieron a mi  favor, pues  se fugó nuestro amor, se escapó por aquella ventana que dejaste abierta, y tú te fuiste con él, los dos quisieron otra clase de azares. Mientras tú me desterrabas de esa inmensa tierra que era tu vida, yo quedé sin tiempo, y sin fuerzas, como una inmigrante sin hogar. Para seguir viviendo tuve que enterrarte en lo más profundo de esos escombros que dejaste en mí. Mientras tú renacías, yo me quebraba; mientras tú vivías, yo moría;  y al final ni la canción más grande de amor nos pudo salvar, y el juego llegó a su final.


miércoles, 27 de febrero de 2019

A solas frente al mundo


Decidí darle cabida a mis palabras y construir una casa para ellas, como un homenaje a esos silencios que quisieron ser voz, a esos sueños que se quedaron sin cumplir,  a los que en efecto se cumplieron, a los que están por venir, y a los que se convirtieron en poesía.  A esos amores que ya partieron, a los que dijeron adiós, a los que nunca supieron que hasta poemas inspiraron. Hago esto como una bienvenida a esos sentimientos que están naciendo y a esos que están por nacer, a los que para siempre enterré. Es un agradecimiento a la fe pérdida, a la palabra no dicha, a esas miradas escondidas. Es un homenaje al sonido del mar. Una elegía a quienes partieron, un bolero para quien quiera escucharlo, un lugar secreto de mi corazón. Este es el resultado de la suma de mis soledades y del exceso de buenas compañías.


Tengo a todo el mundo de frente y a veces quiero darle la espalda, para terminar escondida en estas palabras. Es mi manera de decir te quiero, de gritar justicia, de odiar, de amar, de darle vida a mis demonios, a mis amores, a la mujer de labios rojos profundos que vive en la nostalgia de los libros olvidados, de los tangos que jamás aprendió a bailar.  Este lugar es mi manera de volar sin miedo, de olvidar, de recordar, es la paz, es el dolor, es el adiós. Esta edificación está hecha de  canciones, de libros, de los mejores y los peores recuerdos, de la fuerza de los años que ya se fueron, de los que anhelo, del buen vino, los bambucos y los boleros.