“Porque
un puente, aunque se tenga el deseo de tenderlo y toda obra sea un puente hacia
y desde algo, no es verdaderamente puente mientras los hombres no lo crucen. Un
puente es un hombre cruzando un puente, Che”.
Julio Cortázar.
¿Me
creerás si te digo que mi mejor manera de quererte es callar todo lo que mi
corazón guarda?
Así
lo he decidido. No más palabras esperando a ser dichas. Prefiero silenciarlo
todo. Liberarte de las oraciones construidas con dolor, con amor, con
recuerdos, con millones de anhelos. Por fin, mi prosa te deja libre, aunque
siempre serás inspiración.
En
realidad, es la manera más honesta de sujetarte la mano, porque de este modo,
podrás volar sin pensar en mí, sin pensar en lo que hoy dejas aquí. Podrás
olvidar la nostalgia de mis amaneceres. Hoy callo mis canciones para que cantes
otros sones.
En
este punto de nuestra vida ya no indago en el porqué. Ya no quiero decirte que
duele que no estés, que camino sola por ese puente que pensé tú cruzarías. Hoy
lo mejor es callar, callar que siempre pienso en ese paso que diste, porque de
hecho, sí lo hiciste, pero decidiste ir por el costado, y el puente quedó sin
uno de sus caminantes.
Esta
manera silenciosa de quererte es la más honesta, porque ya no está cimentada en
las pretensiones, porque entendí que para ti no es suficiente el hecho de
caminar por un puente, lo que deseas es volar por todos los cielos existentes,
por eso prefiero caminar silenciosamente, mientras te veo el cielo cruzar.