Juguemos al amor dijiste, y te
seguí. Seguí uno a uno tus pasos, tus caminos, tus lugares, tus canciones, tus
tristezas, tus alegrías. Escuché cada una de tus notas, visité tus calles, fui
la pluma que escribió en el lienzo de tu piel, aposté por ti y jugué al amor. Te vi ser pequeño y ser el más grande, hubo noches en que fui testigo de cómo conquistabas
el universo, y también vi cómo fuiste infierno.
Me senté a contemplar desde esa esquina del mundo que me ofreciste el
paso de los días, los meses y los años, ese innombrable tiempo, tiempo que sin piedad, sin bondad, dejó sin cielo todas las estrellas que juntos
contamos.
Yo, la fiel pasajera de ese tren
desbocado que fue tu amor, quise ser la
espada con la que libraras todas tus batallas. Fui guerra, fui dolor, fui el alma de una noche triste, fui esa nostálgica melodía que
compusiste, fui el delirio de tu voz en
los días de confusión, tantas cosas fui. Y juntos fuimos, fuimos sombra
buscando la luz, fuimos la arena en donde descansó ese infinito mar de nuestra
complicidad, fuimos ese sueño eterno sin cumplir, fuimos horas y canciones,
lágrimas y risas, días azules, días negros, días blancos, y hoy nada queda de ti ni de mí.
Y sí, tuvimos un gran juego, una
gran partida, pero los dados del destino no estuvieron a mi favor, pues
se fugó nuestro amor, se escapó por aquella ventana que dejaste abierta,
y tú te fuiste con él, los dos quisieron otra clase de azares. Mientras tú me
desterrabas de esa inmensa tierra que era tu vida, yo quedé sin tiempo, y sin fuerzas,
como una inmigrante sin hogar. Para seguir viviendo tuve que enterrarte en lo
más profundo de esos escombros que dejaste en mí. Mientras tú renacías, yo me quebraba; mientras
tú vivías, yo moría; y al final ni la
canción más grande de amor nos pudo salvar, y el juego llegó a su final.
Aquí les dejo mi nueva publicación. ¡Qué lo difruten!
ResponderEliminarEn el amor... darlo todo por el otro, dejándose a si mismo, no es suficiente para que el amor renazca, por eso siempre hay que dejar para si, tanto amor propio, que el otro lo desee y pida que el amor nazca.
ResponderEliminarMuy sentido este escrito querida Gina. Un abrazo!
Mil gracias. Abrazo enorme :)
Eliminar"...fuimos horas y canciones, lágrimas y risas, días azules, días negros, días blancos, y hoy nada queda de ti ni de mí"
ResponderEliminarLa recompensa está en la satisfacción de escribir y saber que puedes llegar a tocar las fibras de al menos una persona. Sé que serán muchas
Me encantó la sensibilidad que transmites.
Gracias por compartir
Muy lindo, me encanta lo que estás escribiendo.
ResponderEliminarExcelente composición me encanta el enfoque frenético pasivo. Felicitaciones
ResponderEliminar¡Qué bonito! Transmites muchas emociones con las imágenes.
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